Ciudad de México — Un kilo de carne de res requiere más de 15,000 litros de agua para ser producido, de acuerdo con estimaciones de la FAO y la Comisión Nacional del Agua (Conagua). Esta cifra incluye todo el proceso: desde la producción de forraje, el consumo directo del animal, hasta el procesamiento y empaquetado.
En tiempos donde México enfrenta crisis hídricas severas, esta cifra genera debates sobre la sostenibilidad del consumo de carne roja, particularmente en estados como Nuevo León, Chihuahua y Sonora, donde la sequía ha afectado cultivos y ganado.
“Se necesitan más de 15 mil litros por kilo de carne, comparado con solo 1,800 litros por kilo de trigo”, explicó una vocera del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA).
🥩 Carne vs agua: ¿cómo impacta tu dieta?
La ganadería consume aproximadamente el 33% del agua disponible para uso agrícola en el país, y aunque es una industria que genera empleos y exportaciones, su impacto ambiental es elevado. Organizaciones ambientales como Greenpeace y el Instituto de Recursos Mundiales (WRI) promueven una reducción progresiva del consumo de carne como parte de una estrategia de mitigación climática y preservación hídrica.
En contraste, la Asociación Mexicana de Productores de Carne defiende que las cifras están sobredimensionadas, ya que no todo el agua involucrada es potable ni de uso directo, sino que mucha es agua de lluvia absorbida por cultivos.
Aun así, los expertos recomiendan a los consumidores considerar dietas más equilibradas y responsables, optando por proteínas alternativas que reduzcan la huella hídrica sin comprometer la nutrición.
