Ciudad de México — Bañarse con agua caliente puede ser reconfortante, pero los especialistas advierten que puede causar graves efectos en la piel, como resequedad, irritación y brotes de dermatitis.
- El contacto prolongado con agua caliente elimina la capa protectora de lípidos, provocando resequedad y escamas.
- La exposición al calor excesivo puede desencadenar prurito, enrojecimiento e inflamación en personas con piel sensible o condiciones preexistentes.
- En casos crónicos, se disminuye la función de barrera cutánea, lo cual facilita infecciones por hongos y bacterias, así como posibles brotes de eczema o psoriasis.
Recomendaciones: utiliza agua tibia (< 38 °C), reduce el tiempo de baño a 5–10 minutos, aplica hidratante justo al salir y limita los jabones perfumados o agresivos. Con estas prácticas puedes proteger tu piel sin renunciar al confort
