jueves, octubre 8, 2026
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Después de 24 años, actualizan la definición de dislexia: esto es lo que cambia

La definición oficial de dislexia fue actualizada por primera vez en más de dos décadas, un cambio que incorpora nuevos conocimientos científicos sobre esta condición y modifica algunos de los criterios utilizados anteriormente para identificarla.

La nueva definición fue publicada en la revista Annals of Dyslexia y fue elaborada por investigadores de Estados Unidos, a partir de una consulta con más de 15 especialistas internacionales en el estudio de la dislexia.Las definiciones de las condiciones de salud son relevantes porque sirven como referencia para el diagnóstico, tratamiento, apoyo y futuras investigaciones. En el caso de la dislexia, la actualización busca reflejar los avances registrados desde la última definición publicada en 2002.

Eliminan las pruebas de coeficiente intelectual

Uno de los principales cambios consiste en eliminar el coeficiente intelectual (CI) como requisito para identificar la dislexia.

Anteriormente, uno de los criterios utilizados establecía una diferencia de 15 puntos entre el desempeño en lectura y el resultado de una prueba estandarizada de CI. Con ello se buscaba determinar si las dificultades lectoras eran significativamente inferiores a lo esperado de acuerdo con la capacidad intelectual general de una persona.

La psicóloga educativa R. Malatesha Joshi, de la Universidad de Texas A&M, explicó que este criterio podía dejar fuera a niños que presentaban dificultades de lectura, pero que no alcanzaban la diferencia requerida.

«Hubo muchos niños que se acercaron a esa definición, pero se quedaron a tan solo un punto de esa diferencia de 15 puntos», señaló.

De acuerdo con Joshi, esta situación podía impedir que algunos estudiantes recibieran apoyo especializado.

Con la actualización, los autores consideran que las pruebas de CI ya no deberían ser necesarias para identificar la dislexia y que las evaluaciones relacionadas con la lectura y la ortografía pueden aportar información más útil.

Una definición más amplia sobre sus causas

Otro de los cambios está relacionado con los factores asociados con la dislexia.

La definición anterior señalaba que la condición era de origen neurobiológico. La nueva versión mantiene esta perspectiva, pero incorpora también la influencia de factores genéticos y ambientales.

Los investigadores también retiraron parte del lenguaje relacionado directamente con el funcionamiento cerebral, con el objetivo de evitar que la dislexia sea interpretada como si existiera necesariamente «algo malo» en el cerebro de una persona que presenta dificultades para leer.

La actualización considera además el desempeño en lectura y ortografía a lo largo del tiempo y la respuesta que tiene una persona después de recibir enseñanza.

La dislexia no se presenta igual en todos los idiomas

La nueva definición también incorpora investigaciones realizadas en países donde el inglés no es el idioma principal.

Esto es relevante porque los sistemas de escritura y las reglas de correspondencia entre letras y sonidos varían entre idiomas. El inglés, por ejemplo, presenta numerosas palabras cuya escritura y pronunciación no siguen reglas sencillas, como «cough», «rough» y «plough».

Los investigadores señalaron que los avances en estudios realizados en idiomas como chino, japonés, hebreo y árabehan permitido ampliar el conocimiento sobre la dislexia más allá de los sistemas de escritura alfabética del inglés y Europa occidental.

Destacan importancia de detectar la dislexia a temprana edad

Otro aspecto central de la actualización es la importancia de la intervención temprana.

Los especialistas señalan que identificar las dificultades cuanto antes permite implementar apoyos educativos especializados de manera oportuna.

Algunas señales pueden aparecer incluso antes de que un niño ingrese a la escuela. Entre ellas pueden encontrarse dificultades relacionadas con el lenguaje o un retraso en el inicio del habla, aunque estos indicadores por sí solos no significan que un menor tenga dislexia.

«Puede haber indicios de que un niño tiene dislexia antes de que entre en el aula», explicó Joshi.

La especialista agregó que existen intervenciones y estrategias educativas que pueden implementarse desde las primeras etapas para apoyar a los menores que presentan dificultades.

Los autores de la nueva definición consideran que esta actualización puede contribuir a que escuelas, profesionales de la salud y autoridades educativas tengan una referencia más amplia para identificar la dislexia y determinar los apoyos que requieren las personas que presentan dificultades de lectura y escritura.

La investigación fue publicada en la revista científica Annals of Dyslexia y representa la primera actualización de esta definición desde 2002.

Fuente: Xeu

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