Ciudad de México — Aunque reventar plástico de burbujas es divertido para muchos, expertos en embalaje y medio ambiente explican que hacerlo elimina su capacidad de absorción, dejándolo como residuo plástico no reutilizable ().
Este material, originalmente creado en 1957 para decoración, resulta excelente para embalaje y jardinería, gracias a su flexibilidad, impermeabilidad y aislamiento térmico. Puede proteger plantas de calor, viento, granizo e incluso heladas si se reutiliza adecuadamente .
Sin embargo, al explotar las celdas de aire, se convierte en desecho de un solo uso, lejos de su potencial ecológico. Además, hay quienes lo utilizan de forma terapéutica por su efecto relajante (similar a juguetes antiestrés), pero los beneficios sensoriales no compensan su impacto ambiental
