Guadalajara, Jal. — Investigadores del estado de Jalisco, junto con colectivos de búsqueda de personas desaparecidas, desarrollan un método pionero que detecta fosas clandestinas a través de anomalías en flora, insectos y temperatura del terreno ().
Plantas específicas emergen en áreas con restos humanos por cambios químicos en el suelo, mientras que insectos como escarabajos necrofágicos señalan posibles inhumaciones. Asimismo, se monitorea la temperatura subterránea para identificar desequilibrios térmicos relacionados con la descomposición .
Este método se probó en 10 sitios experimentales donde enterraron cadáveres de cerdo para replicar condiciones reales de fosas humanas, lo que ya permitió detectar indicios con antelación. Familiares de desaparecidos lideran el esfuerzo, basándose en la premisa:
“Nuestro cuerpo sigue existiendo en formas distintas: en la vegetación y la fauna” .
Se espera que el enfoque ecológico y científico acorte tiempos de búsqueda, reduzca riesgos y aumente probabilidades de localización en terrenos remotos o de difícil acceso.
