Ciudad de México — La crisis financiera de Petróleos Mexicanos (Pemex) ha alcanzado un nuevo nivel de alarma. De acuerdo con la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), la paraestatal debe más de 7 mil millones de pesos a empresas proveedoras, constructoras e ingenierías que trabajaron en diversos proyectos de infraestructura energética.
El presidente nacional de la CMIC, Francisco Solares, explicó que la deuda afecta a más de 500 empresas, principalmente pequeñas y medianas, muchas de las cuales están al borde del cierre por falta de flujo de efectivo.
“Algunas tienen atrasos de más de 12 meses en pagos por obras ya terminadas. Esta situación es insostenible”, señaló Solares.
Los adeudos se concentran en proyectos como la refinería de Dos Bocas, campos petroleros en Campeche, y mantenimiento en complejos petroquímicos de Veracruz. También se reportan pagos pendientes a empresas que trabajaron en plataformas offshore y ductos terrestres.
Pemex reconoció la deuda, pero argumentó que su liquidez ha sido comprometida por el alza en costos operativos y la baja producción en algunos campos. Afirmó que está en negociaciones con Hacienda para liberar recursos en el segundo semestre del año.
Este nuevo revés se suma a la calificación negativa que las agencias Fitch y Moody’s mantienen sobre la empresa, que arrastra pasivos superiores a los 110 mil millones de dólares. La falta de pagos podría frenar proyectos clave y golpear la confianza del sector privado.
