Ciudad de México — Es una duda que muchos se hacen en el supermercado: ¿por qué comprar solo la pechuga de pollo puede costar más que un pollo rostizado entero, ya cocido y condimentado? Aunque parece contradictorio, la razón tiene que ver con cadenas de valor, demanda y economía de escala.
Según expertos en agroindustria, la pechuga es la parte más demandada del pollo por su versatilidad, bajo contenido graso y alto valor proteico. Esto hace que tenga un precio mayor por kilo, ya que se considera un producto “premium” dentro del ave.
Por otro lado, los pollos rostizados suelen ser vendidos por supermercados como productos de atracción, incluso con precios más bajos que su costo real.
“Los pollos rostizados se usan como gancho. Aunque ganen poco o nada con ellos, hacen que el consumidor compre más cosas”, explica Mariana Olguín, economista de consumo.
Además, los rostizados suelen hacerse con aves más pequeñas o de menor clasificación comercial, lo que reduce costos para las tiendas. El volumen de producción también permite una optimización logística: cocinar miles de pollos al día y venderlos rápido genera menos pérdidas que dejar carne cruda sin vender.
Así, aunque parezca raro, en términos económicos tiene lógica: el pollo entero, listo para comer, puede costar menos que una sola parte cruda y sin condimentar.
