La reforma a la Ley Aduanera redefine las reglas del comercio exterior, imponiendo mayores responsabilidades a empresas y agentes aduanales para fortalecer el control y la fiscalización.
Las iniciativas de reforma a la Ley Aduanera y al Código Fiscal de la Federación (CFF) presentadas en septiembre, constituyen uno de los cambios más significativos en comercio exterior en años recientes, la iniciativa de la Ley Aduanera fue aprobada en lo general, tanto por la Cámara de Diputados como el Senado.
Esta reforma modifica profundamente los procedimientos aduaneros y establece nuevas responsabilidades tanto a las empresas como a los agentes aduanales, con la finalidad de reducir incumplimientos, mejorar la trazabilidad y fortalecer el control fiscal.
En este contexto, las empresas y demás actores en la cadena de comercio exterior tendrán que invertir más en cumplimiento para evitar riesgos legales y financieros, mientras que la autoridad fortalecerá sus facultades de fiscalización, limitará la corrección de errores e incrementará multas creando nuevas sanciones.
Ante esta modificación, el sector empresarial enfrentará varios retos; entre ellos:
• Mayor evidencia para acreditar operaciones legales como el sistema de control de inventarios y documentación.
• Aumento de costos operativos por nuevas obligaciones, como la extensión en el plazo para cancelar las cuentas aduaneras de garantía (de 6 a 12 meses).
• Posibles retrasos en el despacho por controles más estrictos.
• Ajustes en procesos, sistemas de control internos y capacitación.
Dichos retos no se limitan a las empresas, ya que es muy probable que los agentes o agencias aduanales sean de los más impactados, debido a que, como intermediarios entre empresas y autoridad, estos organismos enfrentarán requisitos más estrictos, obligaciones y sanciones más severas, como:
• Verificar que los importadores y exportadores cumplan con regulaciones no arancelarias, tengan infraestructura adecuada y no tengan vínculos con contribuyentes de alto riesgo.
• Serán responsables solidarios – con el importador – por el pago de contribuciones (ante omisiones).
• Se amplían las causales de suspensión y cancelación de patentes.
Esto exigirá reforzar sus procesos de control y coordinación con clientes, ya que cualquier error o incumplimiento puede generar responsabilidades compartidas.
Un factor relevante de esta reforma incluye medidas para regular las operaciones de plataformas tecnológicas de venta, así como de las empresas de mensajería y paquetería internacional, sectores que han experimentado un crecimiento acelerado. El objetivo es cerrar brechas normativas y favorecer una operación más flexible.
Asimismo, se endurecen los requisitos al RFE como garantizar impuestos mediante cuenta aduanera y mayores exigencias de seguridad. Las maquiladoras y empresas IMMEX también enfrentan un control más estricto sobre domicilios y mercancías autorizadas. Estos cambios demandan una revisión de la documentación y trazabilidad para evitar sanciones y asegurar la continuidad operativa.
El enfoque de dicha reforma es transformar la cultura de cumplimiento aduanero, haciendo responsables a empresas e intermediarios más allá de solo sancionarlo. Así mismo, se limitaría la rectificación después del despacho aduanero; impactando de manera importante el derecho de autocorrección.
El incumplimiento de NOMs de información comercial ya no sería una falta menor, sino sería tratada como contrabando. Las sanciones económicas se endurecerían; las multas relacionadas con importación y exportación podrían ir del 250 % al 300 % del valor comercial de la mercancía. Incluso errores administrativos o menores serían más costosos. Este nuevo enfoque prioriza el cumplimiento preventivo.
En el CFF también hay cambios: se amplían los supuestos de presunción de contrabando, como no justificar el arribo de mercancías o simular operaciones temporales. Las penas se elevan de 5 a 8 años de prisión para estos supuestos.
Ante la transformación que plantea esta iniciativa, la preparación es clave para poder cumplir con las responsabilidades impuestas, resulta relevante:
• Revisar cada proceso tanto interno de comercio exterior, mensajería, IMMEX y RFE.
• Capacitación continua del personal.
• Mantener comunicación cercana con agentes aduanales, ya que la responsabilidad será compartida.
• Invertir en tecnología que permita tener trazabilidad y cumplimiento en tiempo real.
• Buscar asesoría especializada para preparar defensas ante potenciales revisiones.
En conclusión, la reforma marca un parteaguas en la regulación aduanera mexicana. Aunque implica nuevos retos, también puede fortalecer el control interno y la trazabilidad sin perder competitividad.
Fuentes: Excélsior
