La lluvia registrada la noche del lunes y la mañana de este martes dejó al descubierto lo que muchos ciudadanos ya temían: el nuevo Centro de Salud no resistió ni su primera prueba. Un tramo del techo colapsó en el área principal, evidenciando filtraciones, humedad y materiales que no concuerdan con una obra “recién terminada”.
Este hecho reavivó la molestia de los habitantes, quienes llevan meses esperando la apertura del edificio, el cual sigue cerrado pese a haber sido anunciado como una obra concluida. El proyecto comenzó en la administración de Miguel Ángel Yunes Linares, fue detenido y retomado durante el gobierno de Cuitláhuac García; sin embargo, más de un año y medio después, continúa sin funcionar.
Durante todo este tiempo, las explicaciones oficiales han sido cambiantes: falta de transformador, laboratorio inconcluso, ajustes técnicos… pero ninguna justificación ha resuelto la gran pregunta: ¿por qué un Centro de Salud nuevo sigue sin atender a la población?
Mientras tanto, los servicios médicos continúan en las viejas instalaciones, donde persisten problemas de espacio, humedad, falta de clima y condiciones cada vez más insuficientes.
El colapso del techo genera serias dudas sobre la calidad de la obra y aumenta la exigencia ciudadana de respuestas claras, responsables y una fecha real de apertura.
Lo único que no se ha detenido es el hartazgo de un pueblo cansado de promesas incumplidas.





