Habitantes de los municipios de Chilón y Sitalá marcharon en el ejido Bachajón, para conmemorar el Día Internacional de los Pueblos Indígenas y reiterar su rechazo a la construcción de la carretera San Cristóbal-Palenque; el envío de soldados y policías a sus comunidades y el avance de la propuesta de Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos “mediante un proceso apresurado, sin información suficiente clara ni culturalmente pertinente para nuestras comunidades”.
Los manifestantes, integrantes de la agrupación católica Pueblo Creyente, expresaron: “el territorio es lo único que tenemos para vivir y trabajar con nuestros hijos, es el medio de nuestra supervivencia, donde sembramos para autoconsumo y sustento de la familia”.
Añadieron que el proyecto “no sólo pretende fragmentar la madre Tierra, sino romper el tejido comunitario que como pueblos hemos cuidado durante generaciones”; además “intenta sembrar la división, enfrentándonos entre sí por intereses ajenos al bien común”.
Dijeron que “la madre Tierra nos enseña a vivir en comunidad, a caminar juntos y a cuidar la vida”, mientras “este megaproyecto también amenaza y destruye las tradiciones y la cultura de nuestros pueblos indígenas, ya que afectarán muchos lugares sagrados, como los ajaw (espacios ancestrales)”.
La movilización se realizó ayer en la mañana en Bachajón, Chilón y concluyó con una misa, en la que se leyó un comunicado en el que precisaron que “la apertura de la carretera ha provocado violación a los derechos colectivos y de autodeterminación”.
Señalaron: “las obras de la autopista son jurídicamente inaceptables, pues las autoridades han realizado consultas sin previo aviso, ni libres ni informadas a las que tienen derecho las comunidades indígenas afectadas, vulnerando de forma directa nuestros derechos territoriales y culturales; destrucción de bosques, selva, manantiales, montañas, lo cual impacta la flora y fauna de los ecosistemas, afecta el medio ambiente y la calidad de vida de las comunidades que dependen de ellos”.
Fuente: La Jornada
